Descripción de la actividad:

Esta actividad ha sido especialmente significativa para mí porque, de alguna manera, ha unido lengua, identidad y reconocimiento en un mismo proyecto. El objetivo era elaborar junto al alumnado un glosario básico bilingüe (castellano), ampliado además con la lengua materna del alumnado extranjero, para que todos pudieran verse reflejados en él.

La actividad se desarrolló a lo largo de varias sesiones. Comenzamos con una selección conjunta del vocabulario funcional más frecuente del aula: materiales, acciones habituales, instrucciones, rutinas… Me llamó mucho la atención cómo los propios alumnos eran capaces de decir qué palabras usaban más y cuáles les resultaban más difíciles de entender.

Después empezamos la construcción cooperativa del glosario, utilizando una plantilla de tabla bilingüe (castellano y lengua materna) y apoyándonos en pictogramas e imágenes. En este punto, el alumnado de origen extranjero tuvo un papel muy importante, ya que eran ellos quienes nos ayudaban a escribir las palabras en su idioma. Este momento fue muy especial, porque por una vez no eran ellos quienes pedían ayuda, sino quienes se convertían en los expertos.

Más adelante, hicimos una presentación del glosario al grupo y empezamos a utilizarlo de forma cotidiana en actividades de lectura, escritura y expresión oral. El glosario quedó como un recurso vivo, abierto a ser actualizado según las necesidades que fueran surgiendo en el aula.

Objetivos:

Con esta actividad me propuse los siguientes objetivos:

  • Facilitar la comprensión del vocabulario básico del aula en valenciano y castellano.
  • Reforzar la competencia lingüística del alumnado con otras lenguas maternas.
  • Fomentar el reconocimiento y la valoración de la identidad lingüística del alumnado extranjero.
  • Promover el aprendizaje cooperativo y la ayuda entre iguales.
  • Crear un recurso útil, práctico y permanente para el día a día del aula.

Reflexión personal:

Desde el punto de vista teórico, esta actividad se apoya en los principios de la educación lingüística inclusiva y en la idea de que la lengua materna no es un obstáculo, sino un recurso para el aprendizaje de nuevas lenguas. Incorporar la lengua de origen del alumnado en el glosario es también una forma de legitimar su historia, su cultura y su forma de comunicarse.

Pero más allá de la teoría, lo que más me ha marcado ha sido ver cómo los alumnos que normalmente se sienten inseguros por su nivel de idioma, en esta actividad se sentían importantes, útiles y valorados. Recuerdo perfectamente la cara de orgullo de un alumno cuando vio su palabra escrita en su lengua junto al valenciano y el castellano. Ese gesto tan sencillo tuvo un impacto emocional enorme.

A nivel personal, esta experiencia me ha hecho entender que trabajar la lengua también es trabajar la identidad, y que pequeñas acciones como esta pueden tener un efecto profundo en la autoestima del alumnado.

Evidencias:

Evaluación:

Screenshot

Observaciones personales:

Una de las cosas que más me impactó fue comprobar cómo los compañeros escuchaban con curiosidad cuando un alumno decía una palabra en su idioma. Había sorpresa, preguntas, risas sanas, ganas de repetir. En ningún momento percibí burla, sino interés genuino. Esto me confirmó que el respeto también se aprende cuando se da espacio a la diversidad.

También observé que el uso del glosario en el día a día ha reducido la ansiedad de algunos alumnos a la hora de participar, porque saben que tienen un apoyo al que acudir si no entienden una palabra. Esto ha aumentado su seguridad y su participación.

A nivel profesional, esta actividad me ha reafirmado en la idea de que la inclusión no se logra solo con adaptaciones académicas, sino también con gestos simbólicos que dicen “tu lengua también importa”. Y para mí, como futura psicopedagoga, este ha sido uno de los aprendizajes más valiosos de todo el proyecto.